Balthus, ¿Perla envenenada…? ( III de V) . Parte de su obra pictórica y de sus apuntes de polaroid – comentarios.

La calle – Óleo sobre lienzo (1933)

La calle es una de sus obras más importantes y a través de la cual se dio a conocer entre la burguesía de París, a esta pintura de carácter realista, inspirada en pintores como Piero de la Francesca, consigue darle un cierto carácter mágico, crea personajes autómatas, dando la impresión de congelar el tiempo por un instante, utiliza colores planos y parece sacado de las ilustraciones de cuentos. Pero la obra incluye, además, una escena considerada de sexo explícito, un adulto trata de abusar de una menor. Escena que no dejó impasible a la burguesía de París, consiguiendo mediante el escándalo y el asombro cierto reconocimiento.

Los hermanos Blanchard – Óleo sobre lienzo (1937)

Therésè y Hubert eran dos hermanos vecinos del pintor, Balthus trataba de dar a las figuras de la obra un esquema piramidal, tratando de darle un aire antiguo próximo a los cuentos infantiles y de ensimismamiento de la adolescencia. Este cuadro fue adquirido por Picaso en 1941, y en 1973, cuando fallece el pintor malagueño, pasó a ser el primer cuadro de un pintor vivo que englosaba el patrimonio del Museo del Louvre.

El Rey de los gatos – Oleo sobre lienzo (1935)
Retrato de la señora de Paul Cooley (1937)

Balthus había conseguido cierta estabilidad personal y profesional, siendo demandado para realizar retratos. Esa confianza se ve reflejada en su autorretrato (El Rey de los gatos) donde se presenta como un intelectual romántico, un dandy a la manera Lord Byron.

El aseo de Cathy – Óleo sobre lienzo – (1933)

El aseo de Cathy es el desarrollo de una litografía realizada por Balthus para la novela Cumbres borrascosas de Emily Brontë. Ilustra la escena en la que Heathcliff se encela al ver a su hermanastra y amada Cathy arreglarse para recibir a su futuro marido. El pintor, enamorado entonces de Antoinette de Watteville, a su vez comprometida con un diplomático belga, tuvo el detalle de retratarse él y retratar a su amada en los personajes principales. El lienzo se expuso en Bruselas en 1934, provocando el enojo del prometido diplomático al contemplar que su novia era exhibida semidesnuda a los ojos del público.

Thérèse soñando – Óleo sobre lienzo – 1938

La protagonista su vecina de 11 años, Thérèse Blanchard, fue modelo de buena parte de la obra de Balthus, rozando casi la obsesión. Probablemente una de las pinturas más destacadas y representativas de toda su obra, y también una de las de mayor polémica, mucha tinta se ha escrito sobre este cuadro. Situado en un contexto de los debates surrealistas de la época, sobre los límites de la sexualidad (década de 1930), le gustaba poner a prueba la moral de la burguesía, provocando una situación que logra incomodar aún en nuestros días, donde nos sitúa a los espectadores en una situación de voyeur. Con una acusación recientemente de apología de la pedofilia, miles de personas firmaron para que este cuadro se retirase en el MET, en Nueva York.

Terese

Otra de Térèse, Balthus pintó a Thérèse Blanchard en una decena de veces, fue una de sus modelos preferidas, con ella trataba de reflejar uno de los momentos más cruciales de la vida: la adolescencia, donde la ingenuidad y la madurez se dan de la mano. La calculada disposición de sus brazos y piernas recuerdan obras clásicas como los ignudi de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.

Paisaje de Champrovent- Óleo sobre lienzo (1941-1943/1945)

Figura femenina recostada, nos abre paso por un valle de colinas doradas hacia el horizonte. Influido por pintores como Poussin, Balthus comenzó a pintar este cuadro al inicio de la Segunda Guerra Mundial en la Saboya Francesa, para terminarlo en Suiza, postulándose así por los paisajes, la naturaleza y la vida, contrastando el carácter pastoral frente a los acontecimientos bélicos coetáneos.

El salón – Óleo sobre lienzo (1941-1943)

Este cuadro reincide en el ensimismamiento que Balthus refleja en muchas de sus obras. Las dos muchachas que figuran en el lienzo en realidad son la misma persona: Georgette, hija de unos campesinos de Champrovent.

Muchacha con gato – Óleo sobre lienzo (1945)

Desnudo de una adolescente con cierta intencionalidad erótica, donde aparece impasible su fetiche atemporal, el gato, probablemente tratando de darle naturalidad y sosiego al desconcierto del espectador.

Los buenos tiempos – Óleo sobre lienzo (1944-1946)

En este cuadro Balthus hace un auténtico alarde del dominio de las luces, donde una de sus lolitas, en su ensimismamiento como nos tiene acostumbrado, trata de congelar el tiempo de un momento dulce, donde tampoco falta ese erotismo sugerido a espaldas de un adulto prendiendo la leña en la chimenea.

La habitración – Óleo sobre lienzo – (1947-1948)

Nuevamente nos sitúa en un escenario donde todo está calculado, ocupando el espectador un lugar que podría ser sustituido por un espejo, provocando nuevamente esa sensación de voyerismo, la lolita es acompañada, se supone, de una hermana menor que interrumpe la lectura para mirarla, imagino que tratando de dar un aire de normalidad y de equilibrio moral a la obra, donde el motivo protagonista de la composición es el desnudo de la adolescente.

Bodegón – Nature Morte – Óleo sobre lienzo (1937)

Sobre este bodegón decir que resulta desconcertante, al menos inquietante,, la manera de estar clavado el cuchillo en el pan resulta violenta, al igual que el martillo sobre la mesa y los cristales rotos. Resulta como si tuviese cierta actitud de violencia contenida. Se me escapa un poco su interpretación, un psicoanalista daría muchas pistas seguramente, particularmente sólo puedo decir que el cuadro mantiene la línea de la provocación en el espectador, aunque en este caso no sea el erotismo de las lolitas y utilice el elemento de la violencia para inquietarnos.

Muchacha ante el espejo – Óleo sobre cartón – 1948

Otra composición donde una de sus lolitas trata de congelar el tiempo ante el espejo, y nuevamente introduce un elemento conciliador de la composición, como es la abuela apoyada en la silla mientras la contempla.

El aseo de Georgette – Óleo sobre lienzo – (1948-1949)

Obra de similares características a la anterior, quizás trata de darle más dinamismo y con ello más naturalidad, pero sigue manteniendo los elementos, el eje principal o protagonista sigue siendo el desnudo de la lolita, y la abuela en sus quehaceres el elemento conciliador de la composición.

La toalla azul – Óleo sobre lienzo – (1.958)

Creo que es una de las composiciones más bellas de Balthus, aunque el protagonismo parezca recaer sobre el desnudo de la lolita, en este caso no ocupa el centro de la composición, y creo sinceramente que tampoco el protagonismo de la obra. Hay algo que trastoca casi más su atención o al menos la comparte, se trata de la ventana abierta y la luz que inunda toda la escena, mimetizando casi la figura de la Lolita con el resto de elementos de la sala. Las luces, la armonía de los tonos azules y rojos, la situación estratégica de los verdes, la tibieza del tono del agua, y por qué no decirlo, el desnudo de la lolita, pero en este caso sin tintes de erotismo, hacen que esta obra sea mucho más cómoda para el espectador, alejada de la provocación moralina y centrada en la plástica de la obra que consigue deleitarnos ante la belleza de una escena cotidiana y natural.

Las tres hermanas – Óleo sobre lienzo – 1955

En esta obra volvemos a uno de los temas principales de Balthus, el ensimismamiento, en este caso con la lectura, mirándose al espejo o jugando con una caja de bombones. Este cuadro es el segundo de una serie de cinco, que Balthus dedicó a las hijas del galerista Pierre Colle, a cambio de recuperar la propiedad de una de sus obras más famosas.

La habitación turca – ´Caseína y témpera sobre lienzo – (1965-1966)

Retrato que hizo a su segunda esposa, la japonesa Setsuko, a la que retrató desnuda en los años 60 en la habitación turca de Villa Médicis, una de las habitaciones más nobles de la Academia de Francia en Roma, de la que fue director durante más de una década.

Gran Composición con cuervo – Óleo sobre lienzo – (1983-1986)

Otra de esas obras inquietantes y provocadoras que no suelen transmitir buenas vibraciones.

El gato en el espejo III – Óleo sobre lienzo – (1989-1994)

En este lienzo se reúnen las principales obsesiones del pintor: la adolescencia y los gatos. Una niña con el pelo dorado juega con un espejo a mostrarle a un gato su propio reflejo. Su modelo Anna Wahli.

La partida de naipes – Óleo sobre lienzo – (1948- 1950)

Pintura figurativa que nos recuerda al renacimiento italiano, continúa tratando de darle un esquema piramidal a las figuras, para darle un aire antiguo. los protagonistas del cuadro son dos chavales que están jugando a las cartas por diversión, no por dinero. El chico está escondiendo, con muy poco disimulo, una carta en la espalda, pero ella parece sabedora del engaño, firme y segura de controlar la situación. Mucho se ha hablado sobre este cuadro también, su contextualización quizás nos pilla un poco lejos, Balthus parece mostrarnos la escena de la partida de naipes con absoluta naturalidad, sin mayores pretensiones que exponer la belleza de la inocencia en los primeros juegos sensuales de acercamiento entre adolescentes.

Hay otras obras que aunque no fuesen mostradas en la exposición del Museo Nacional Thyssen Bornemisza, creo necesarias mostrarlas para tener una visión más completa del artista:

Thédrèse sobre una banqueta – 1939

Hace escasas fechas, en el pasado mes de mayo de 2019, a través de Europapress nos llegaba la noticia de que se había vendido este cuadro por una casa de subastas de Nueva York, en 17 millones de euros, todo un récord para la obra de este artista. Es una atractiva composición pictórica, donde con certera armonía se conjugan bastante bien los tonos tierras, y donde a su vez, queda perfectamente reflejado su sello de identidad, la sinuosidad del erotismo en la pose de una adolescente, encarnada además por una de sus musas más importante, Thérèse Blanchard.

El cuarto – Óleo sobre lienzo – 1954

Considerado por algunos críticos como una de sus mejores obras, vuelve a jugar con su elemento fetiche, el gato, situado en un segundo plano como testigo del tiempo,  contemplando como la luz natural baña el cuerpo desnudo de una de sus lolitas en un estado de ensueño, donde su posición  y la luz que la ilumina protagonizan su zona más erógena, mientras una menor es la encargada de correr la cortina para mostrar la escena.

lección de guitarra – Óleo sobre lienzo – 1934

Sin duda la obra de mayor controversia del artista, y probablemente una de las pinturas más polémicas de la historia, desde su creación en 1934, aún en nuestros días sigue siendo censurada en muchos medios y eliminada de muchas páginas digitales. Se trata, sin lugar a dudas, de una obra de sexo explícito entre una profesora de guitarra y su alumna, donde cualquier interpretación por muy liviana que se quiera hacer, transgrede y conmociona a una amplia mayoría de los espectadores, provocando un enorme rechazo.

Al final de su vida, con bastantes problemas de visión apenas distinguía sus bocetos por lo que comenzó a trabajar con una polaroid para realizar apuntes de sus modelos para futuros cuadros, de esta etapa sólo fructificó la “la joven de la mandolina” su última obra, inacabada: 

La jeune fille à la mandoline» (2000-2001) 

Aunque con una notable evolución en el colorido y en la atmósfera, en su última obra también se mantiene fiel a su estilo, vuelve a situar los elementos a los que nos tiene acostumbrados: el gato, la lolita bañada en la luz del día y un tercer elemento, en otras ocasiones esta posición la había ocupado una anciana o una niña,  en el caso que nos ocupa es el perro asomado a la ventana, iniciándose la escena en él  y finalizando en el gato, el protagonismo recae nuevamente en una adolescente en sugerente posición, entre el sopor y la ensoñación, donde el erotismo trasciende hasta el espectador. Mantiene una línea muy similar a la obra “el cuarto”. La modelo fue la hija de su médico suizo: Anna Wahli, trabajó con ella desde los 8 a los 16 años. Se reunía con ella cada miércoles, en la misma sala, con las mismas cortinas, posaba bajo la luz cambiante de las estaciones para ser pintada o fotografiada.

Cuando su viuda, la artista japonesa Setsuko Ideka (otra de sus modelos adolescentes antes de convertirse en su esposa), organizó en 2014 una exposición de las fotografías de esta última etapa, flameó de nuevo la indignación pública. En Alemania no pudo ser exhibida: fue considerada una apología de la pedofilia. En la Galería Gagosian de París se mostraron únicamente 200 de las 2.000 fotos, y se vendieron todas, al precio de 15.000 euros la unidad.

A continuación se expone una pequeña muestra de los apuntes que con su polaroid realizó Balthus de la última de sus musas, Anna Wahli (Se incluye una instantánea del elemento fetiche y atemporal de su obra y su vida, uno de sus gatos):

Balthus y Anna Wahli
Anna Wahli
Balthus y Anna Wahli
Uno de sus gatos

En el próximo capítulo, analizaremos algunas de las críticas que los medios de comunicación “actuales” realizan sobre las exposiciones “actuales” de este artista del siglo XX.

2 comentarios en “Balthus, ¿Perla envenenada…? ( III de V) . Parte de su obra pictórica y de sus apuntes de polaroid – comentarios.

  1. Pingback: Balthus, ¿Perla envenenada…? (I de V) – Mi ventana y la tuya

  2. Pingback: Balthus, ¿Perla envenenada…? (II de V) – algunas reseñas de su vida. – Mi ventana y la tuya

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s