Esencia de Mujer – Tango «Por una cabeza» de Carlos Gardel.

  1. Introducción.
  2. Algunas personas viven toda una vida en un minuto.
  3. Datos de la película «Esencia de Mujer».

01. INTRODUCCIÓN.

Vivimos en un mundo cada vez más convulso, el que más y el que menos está cargado de sus propias preocupaciones, y a eso hay que sumarle que a diario no paran de bombardearnos con malas noticias que no hacen otra cosa que crisparnos, alterarnos y hacer que nos comportemos con una vehemencia inusual, olvidándonos que la vida es algo más, que también está llena de momentos y sensaciones bastantes más agradables.

Sin ir muy lejos las artes nos permiten encontrar muchos de esos momentos, capaces de sintetizar la belleza de lo que hay a nuestro alrededor a través de sus diferentes modos de expresarse: la pintura, la escultura, la música, la literatura, el teatro, el cine, …, todas tienen una misma finalidad: “Despertar nuestros sentidos y ponerlos a trabajar para que nos trasmitan sensaciones y emociones”.

Quizás el séptimo arte, de entre todas, por poseer un mayor número de herramientas, se acerque más a la mayoría y sea capaz de mostrarnos un hiperrealismo exultante de nuestros miedos, anhelos, deseos y sueños…, haciéndonos ver que la vida está llena de momentos hermosos que a veces pasan desapercibidos y no somos conscientes que están al alcance de cualquiera.

Mi propósito hoy no es otro que contribuir compartiendo uno de esos momentos mágicos, de una escena de tantas, de una película de tantas:

«ESENCIA DE MUJER»

Aprovechando que el día 11 de diciembre es el día internacional del tango, en este post he tratado de recrearme y ralentizar el tiempo en el que, para mí, ha sido el mejor tango bailado en toda la historia del cine, «Por una cabeza« de Carlos Gardel, teniendo como protagonista a uno de los actores más relevantes del panorama mundial, Al Pacino, ganador del único Oscar que le han otorgado en toda su carrera profesional por su soberbia interpretación en «Esencia de Mujer«.

02. ALGUNAS PERSONAS VIVEN TODA UNA VIDA EN UN MINUTO.

Frank Slade, un teniente coronel de edad madura, amargado por la ceguera que padece consecuencia de un accidente, es acompañado por Charlie un fin de semana a la ciudad de Nueva York, un joven estudiante que haciendo de lazarillo trata de ganarse un dinero para viajar y pasar el día de acción de gracias junto a su familia.

Frank Slade y Charlie pasean por las calles de Nueva York.

Ambos se encuentran en el salón de un elegante hotel, enormes columnas de mármol flanquean la pista de baile, los colores son cálidos y suaves, es media tarde, lucen unas imponentes lámparas en el centro de la sala, a su vez entra una tímida luz por las ventanas, el ambiente es armonioso, el fino cristal de las copas, las velas, los centros de flores…, todo está donde debe de estar y como debe de estar.

De fondo se escucha a una pequeña orquesta que ameniza la sala, un enorme piano de cola blanco, dos violines, un violonchelo y una acordeón.

Frank se da cuenta que en el jovencito Charlie se ha despertado una fuerte emoción por la presencia de una joven solitaria,  ayudado por él se acerca a la chica para tratar de hacer de cicerón y transmitirle sus artes en el cortejo.

Frank luce un impecable traje hecho a medida de suaves cuadros de Príncipe de Gales con dos aberturas en la parte de atrás de la chaqueta, en el chaleco se aprecia una abotonadura tupida, dándole cierto empaque y consistencia, los cuellos de la camisa son de pico alargado, en perfecto estado, dejando protagonismo a la corbata de nudo estrecho, tono tostado y lunares blancos. El bolsillo superior de la chaqueta goza de una suave inclinación hacia el interior, de él sobresale el borde de un pañuelo en la misma línea,  la solapa de la chaqueta también apunta maneras, en conjunto consigue crear bastante armonía en un aspecto entre recio, elegante y transgresor. Sabedor de la imagen que transmite no le importa ser arrogante, aunque siempre manteniendo los modos y la educación. Consigue entablar conversación con la chica, ella trata de eludirles haciéndoles saber que en unos minutos llegará su cita, la persona que está esperando. A Frank parece no importarle y audazmente, con la intención de proseguir con su estrategia, responde a la chica:

  • algunas personas viven toda una vida en un minuto

Tras una breve presentación y conocer Dana, la joven solitaria, consiguen su aprobación para sentarse y acompañarla mientras espera su cita.

Frank no deja de dar conversación a la joven Dona, quien se queda asombrada al comprobar como ha podido detectar una fragancia en el aire reconociendo el aroma del jabón que utiliza y que su abuela le regaló, «jabón hermana Sor Livi«.

Casi sin darse cuenta Dona se ve envuelta en una petición de baile, Frank con la excusa de enseñarla el Tango, la ha invitado a bailar. Ella no es muy partidaria por temor a meter la pata, pero Frank insiste y la convence: «El Tango es más sencillo que la vida, si se comete un error, no pasa nada, se puede continuar bailando«. Dona ante su asombro, la insistencia de Frank y lo aturdida por la situación, termina aceptando.

Frank le pide a Charlie que le de unas coordenadas de la situación del salón y las proporciones para poder hacerse una composición del lugar, tras recibirlas Frank y Dona se alejan de la mesa, quedando a Charlie de espectador.

En un primer momento Dona conduce de la mano a Frank hacia la pista,

cuando ya han llegado, se para frente a él esperando su iniciativa, Frank consciente de su incertidumbre, le da un breve apretón a su mano, transmitiéndola confianza de saber lo que se hace, ella lo asume.

Frank con su mano derecha coge por el antebrazo a Dona y coloca su mano izquierda sobre su hombro derecho, seguidamente desplaza su mano hacia la parte trasera de la cintura de la joven, y con un suave movimiento de la parte exterior de su dedo anular coloca a Dona en la posición precisa, a su vez, su mano izquierda se encuentra con la derecha de Dona, alzándola levemente por encima de la línea de los hombros, dejándonos ver unas manos perfectas aderezadas con unas uñas nacaradas. Todo ha sido en escasos segundos, la posición ya es la correcta, ha comenzado la música: Una pequeña orquesta interpreta “Por una cabeza” de Carlos Gardel.

Frank comienza a dar unos pasos hacia delante, al mismo tiempo eleva levemente cada uno de sus hombros en pequeña sintonía con el movimiento rítmico de sus extremidades inferiores, ella le acompaña dando los pasos hacia atrás, aunque con ciertas dudas de cómo se resolverá aquella situación.

  Dona luce un traje negro, palabra de honor, de escote recatado pero dejándonos contemplar una espalda despejada y limpia, hasta la altura precisa, sin llegar a bajar demasiado. El largo de la falda también es el adecuado, con discreta abertura se ciñe en su cintura y vuela tímidamente por encima de las rodillas, permitiendo libertad de movimiento a unas elegantes piernas teñidas de negro. El pelo está recogido en un moño alto pero discreto, con algunos mechones sueltos, mostrándonos un rostro limpio y perfecto. En el cuello, elegante y alargado, lucen unos pendientes de cierta caída, pero que apenas resaltan.  En conjunto, aunque solo con un aire de cierta madurez , contemplamos una mujer de casi ofensiva belleza y juventud.

Frank continua con los pasos dando media vuelta y haciendo que Dona recline sobre él ligeramente, rápidamente vuelven a su posición normal, continúan con el ritmo dando una vuelta sobre sí mismo, ahora Frank vuelve a utilizar su dedo anular para guiar a la joven, la presiona suavemente sobre la cintura en su parte derecha, provocando su inclinación lateral para dar un paso perfectamente acompasado en esa posición,

la música continua repitiendo el compás y aunque no se ve, se adivina el mismo movimiento.

 Charlie perplejo por la destreza del general, decide sentarse para contemplar al que, sin duda alguna, se ha convertido en su maestro,

Pasan pocos segundos hasta que la música rompe la armonía con unos sonoros compases de piano y violín, éste último parece llorar de alegría con sus tonos agudos, momento que Frank aprovecha para casi lanzar a Dona liberando el máximo espacio entre los dos, quedando en la distancia apenas unas fracciones de segundo,

Rápidamente la recoge para ceñirla junto a él y volver a  provocar que se recline bruscamente a hacia atrás, rescatándola al instante, a ella se le suelta un mechón de cabello y se le escapa una leve y tímida carcajada que la hace aún más hermosa, a partir de este momento Dona se siente completamente cautivada, Frank lo tenía claro desde el principio,

continúan algunos compases bien marcados y el ritmo de la música vuelve a cambiar, en este caso entra en una fase  de cortejo, a toque de violín y acordeón él  se pavonea delante de ella,

dos pasos, puntilla y giro, ella intenta seguirle pero él siempre va por delante, dos pasos puntilla y giro,

da la impresión casi de contemplar a un ave esteparia cortejando a su hembra, ella rendida ante su seguridad consigue acompasarle, en algún momento comete alguna torpeza que corrige rápidamente, una sonrisa y hacia delante. Es sabedora de la seguridad que le transmite Frank y continua dejándose llevar, disfrutando de la armonía de la música y la magia del momento,

pronto los acordes irrumpen de nuevo para romper la armonía y hacen su entrada los tonos graves y sonoros del piano. Frank con su mano izquierda alza y baja la mano derecha de Dona, repitiendo este movimiento en dos o tres ocasiones, haciéndola que a escasos centímetros de él retoce su cuerpo y cabeza, derecha-izquierda-derecha,  y ahora giro entero los dos, pasos cortos y juntos, y ahora la suelta para hacerla girar sobre sí misma,

la recoge, ella queda atrapada en sus brazos cruzados que él asegura desde atrás,  en esta posición vuelve el paseo,

pero ya no hay pavoneo delante de ella, porque sencillamente se ha rendido ante él, unos pasos hacia delante en la misma dirección y vuelta,

la música va haciendo más lenta, ahora camina él y ella gira sobre sí misma,

la música va languideciéndose con los tonos suaves de violines, a la vez Dona termina su último giro  quedando su mejilla pegada a la de Frank,

la cintura de ella bien recogida por Frank, la mano izquierda de Frank alzando bien la derecha de Dona, provocando el acercamiento y que la pierna izquierda de la joven quede recogida en alza y abrazando la contraria de él.              

La película es mucho más que esta escena lógicamente, aun así creo que por sí sola es una auténtica obra maestra, capaz de reflejar en solo un fragmento, uno de esos momentos mágicos que te  hacen despertar y gozar de los sentidos, del privilegio que tenemos de ser personas que podemos respirar, sentir y vivir.

En esta escena Frank intenta enseñar al joven Charlie el difícil arte del cortejo, baila con la joven Dona desde el más absoluto respeto, sabedor de su juventud y del abismo de una generación a otra, con su destreza y sus dotes consigue transmitirle completa seguridad a pesar de su discapacidad visual, ganándose su confianza, y haciendo que se relaje y llegue a disfrutar del momento, realzando todo el encanto y belleza natural de la joven Dona.

   A todas luces se ve que no son bailarines profesionales, de hecho hay muchos críticos que dicen que se parece más a un pasodoble que a un tango, pero estoy convencido que el alma que Gardel puso en este tema, dista mucho de la profesionalidad del baile, y nada o casi nada

del dolor y las risas,

del sufrimiento y del placer,

del odio y la admiración,

y como no,

             de la locura que es amar y ser amado.

Vídeo de la secuencia donde Frank y Dona bailan el tango «Por una cabeza» de Carlos Gardel.

03. DATOS DE LA PELÍCULA «ESENCIA DE MUJER»

  • Título Original: Scent of a Woman.
  • Dirección: Martin Brest.
  • Guión: Bo Goldman (Basado en la novela de Giovanni Arpino)
  • País: EE.UU.
  • Año: 1992.
  • Duración: 157 min.
  • Género: Drama.
  • Interpretación: Chris O’Donnell, Al Pacino, James Rebhorn, Gabrielle Anwar.
  • Música: Thomas Newman.
  • Fotografía: Donald E. Thorin.
  • Estreno en España: Marzo de 1993.

Sinopsis: Frank Slade (Al Pacino) es un malhumorado Coronel en la reserva del ejército norteamericano, retirado pues sufre de ceguera. Durante el fin de semana de Acción de Gracias el joven estudiante Charlie Simms (Chris O’Donnell), contratado por la familia de Slade, se queda en su casa para servirle de lazarillo y procurar que no beba mucho. Pero Frank tiene otros planes: irse a la gran ciudad de Nueva York…

Premios:

  • Oscar al mejor actor (Al PACINO), 4 nomminaciones.
  • 3 Globos de Oro: Mejor película drama, actor (Al Pacino) y guión. 4 nominación.
  • Círculo de críticos de Nueva York: Nominada a mejor actor (Al Pacino).
  • Nominada Premios BAFTA: Mejor guion adaptado.
  • Asociación de Críticos de Chicago: Mejor actor revelación (Chris O’Donnell). 2
  • Sindicato de Productores (PGA): Nominada a mejor película.
  • Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a mejor guion adaptado.

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Josechu PR

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