Ameal de Pablo I (Leyenda)

El Ameal de Pablo, es una formación rocosa situada en el Circo de Gredos, en el sistema central de la península Ibérica, España, su afamado nombre proviene de una de las leyendas más oscuras y negras de Gredos:

Ameal es una bella palabra utilizada por los abulenses para referirse a lo que es un “almiar” en el resto de España, que no es ni más ni menos, que un pajar hecho en el campo en torno a un poste de madera central, donde se acumula el heno cosechado con la finalidad de preservar el mayor tiempo posible sus cualidades, que a su vez es rodeado por un pequeño muro de piedra a modo de protección para evitar que el ganado pueda acceder a él.

Esta tradicional estructura de poco uso en la actualidad, pero realizada desde tiempos ancestrales en esta comarca, guarda un enorme parecido con la montaña que lleva su nombre y nos permite entender el porqué del nombre de Ameal para esta formación rocosa, pero por qué “de Pablo”:

A mediados del siglo XVI, un granjero llamado Pablo Martínez, en las inmediaciones de la sierra de Gredos consiguió levantar sentimientos de admiración entre los demás granjeros de la región ya que todos los años conseguía una gran cosecha de cereales que era la envidia entre sus congéneres. Se contaba que un año de grandes tormentas, su hijo desapareció sin dejar ningún rastro mientras su padre disfrutaba de la construcción de un ameal con el heno que había conseguido en sus plantaciones.

Este hecho y el que los ameales de Pablo fuesen los más grandes y más perfectos de la zona produjo una gran curiosidad a la gente, se decía que practicaba brujería, motivo por el que algunos vecinos llegaran a esconderse entre la cebada para espiar al granjero, comprobando con asombro, cómo Pablo levantándose en torno a una gran hoguera, cogió una azada y comenzó a golpear bruscamente uno de sus grandes ameales mientras pronunciaba un extraño lenguaje. De repente comenzó a salir sangre de ese almeal y los vecinos huyeron despavoridos. Esta situación hizo que Pablo fuese acusado de actos de brujería ante el tribunal de la Inquisición y fuese condenado a morir en la horca.

Pasaron los años y esos ameales se fueron secando a la vez que los hombres que le acusaron de brujería fueron muriendo, pero una vez enterrados, iban desapareciendo sin encontrarle ningún tipo de explicación.

La leyenda se fue creando y se decía que era Pablo quien hacía desaparecer los cadáveres,  amontonándolos, más tarde convertidos en piedra, hasta formarse una montaña que era un auténtico ameal, pero no de heno precisamente, sino de muertos.

Siguieron pasando los años y un grupo de montañeros descubrieron en el corazón de la Sierra de Gredos una extraña montaña con forma de ataúd, al llegar a la ansiada cima, los montañeros desaparecieron dejando sólo un diario de expedición de donde se ha sacado esta historia.

Se dice que en la cima se puede distinguir la figura de un niño, el hijo del granjero, y que cada vez que alguien muere en los pueblos de alrededor, la montaña aumenta unos centímetros de altura…

La cima de esta enigmática montaña, está formada por una serie de rocas que el viento y el agua han ido erosionando caprichosamente, la más alta de ellas, mirada desde cierto ángulo tiene forma de yunque, desde otro tiene forma de ataúd, y la otra roca que le acompaña tiene forma de seta.

Paradójicamente subimos esta montaña un sábado 2 de noviembre, un fin de semana dedicado a los difuntos, a partir del refugio nos dirigimos hacia la canal de los Geografos, en su comienzo nos encontramos con un grupo de montañeros alicantinos que desistieron de su ruta prevista por la poca visibilidad, a partir de ese punto no volvimos a coincidir con nadie durante todo el recorrido. La ascensión la realizamos en solitario, entre niebla, lluvia y un viento desapacible, antes de llegar a su base nos adentramos en la llamada canal negra, una canal angosta, estrecha, oscura, con algunos grandes bloques de piedra que la taponaban y chorreosa de agua, una sensación extraña nos invadía: quizás la incertidumbre, quizás miedo o quizás una atracción fatal de aquella abrupta y extraña belleza.

En la cresta, bajo el Yunque del Ameal de Pablo

No te pierdas el próximo post:

  • Ameal de Pablo II (Ascensión a su cumbre el día después del día de los difuntos)
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